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HERMANO LORENZO
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Semblanza del Hermano
Lorenzo, un hombre que caminó con Dios.
Viviendo día a día con Dios
El Hermano Lorenzo nació
con el nombre de Nicolás Herman, alrededor de 1610, en Herimenil, Lorraine
(Francia). La fecha se desconoce, pues el registro de nacimiento fue
destruido en un incendio en su parroquia durante la Guerra de los Treinta
Años.
Desgraciadamente, hay
pocos datos de su juventud. Él aprendió principios cristianos de sus padres
Dominic y Louise, con quienes constituía una familia modesta. Aunque Nicolás
tenía sobrada inteligencia, aparentemente no le pudieron otorgar oportunidad
de estudiar. No se sabe si Nicolás tuvo hermanos o hermanas, cómo pasó su
niñez, acerca de su instrucción escolar, o su primer trabajo.
Conversión y primeras experiencias de vida
Sin embargo, es claro que
a la edad de 18 años tuvo su primera experiencia espiritual, la conversión.
Durante ese invierno, mientras veía a un árbol perder sus hojas, consideraba
que dentro de poco tiempo las hojas se renovarían, y más tarde vendrían las
flores y finalmente aparecería el fruto. A través de esta sencilla
observación cotidiana, Nicolás recibió una impactante visión de la
providencia y del poder de Dios que nunca pudo olvidar. Esta visión despertó
en él un profundo amor a Dios y un deseo cada vez mayor de apartarse del
mundo. Desde entonces se dedicó mucho a la lectura y a la vida espiritual.
Sin embargo, Nicolás no
ingresó en este tiempo, como pudiera pensarse, a la vida religiosa, sino al
servicio militar, durante el agitado período de la terrible Guerra de los
Treinta Años. Allí fue apresado por tropas germanas, y, sospechoso de ser un
espía, fue amenazado de muerte. Sin embargo, él pudo probar su inocencia. Más
tarde se reunió con las tropas de Lorraine, pero fue herido durante el sitio
de Rambervillers, en 1635, desde donde regresó a la casa de sus padres. La
herida recibida en la guerra le afectó el nervio ciático, debido a lo cual
quedó cojo por el resto de su vida, sufriendo dolores crónicos.
No es posible saber si
fue durante su vida como soldado, o con posterioridad a ella, que participó
de pecados que más tarde le harían lamentar, y recordar con dolor, como
«desórdenes de su juventud» o «pecados de su vida pasada». Lo cierto es que,
llevado por el deseo de enmendar su vida, y entregar de una vez a Dios lo que
le había ofrecido cuando tuvo aquella primera experiencia espiritual, decidió
hacerse ermitaño.
Junto a otros que tenían
la misma intención, se apartó para vivir en soledad. Sin embargo, a poco
andar pudo darse cuenta que no estaba preparado para esa clase de vida, y la
abandonó. Se dedicó entonces a servir como criado y lacayo de algunos
aristócratas en París. En ese servicio se describió a sí mismo como muy
torpe, tanto, que quebraba todo a su alrededor.
Reparador de sandalias
A los 26 años de edad se
dio cuenta que no podía vivir lejos del servicio a Dios, así que tomó una
seria decisión: ingresó a la recién formada comunidad de los Carmelitas en la
calle Vaugirard en París, como un hermano laico. Corría junio de 1640. A
mediados de ese mismo año, fue recibido oficialmente, y adoptó el nombre de
Lorenzo, probablemente inspirado en un religioso de su ciudad a quien había
admirado mucho. Como novicio vivió severas pruebas y también grandes
decepciones. Según confesión propia, muchas veces quedó en evidencia su
torpeza natural, por lo cual temía ser despedido.
Pasados los dos años de
noviciado hizo su profesión de votos, en agosto de 1642, a los 28 años de
edad. Louis de Sainte-Thérése, su superior, resumió la vocación de este
hermano laico con la expresión «oración y trabajo manual».
El primer trabajo que le
asignaron después de su profesión fue el de cocinero de la Comunidad, que
estaba compuesta por más de cien miembros. Sin embargo, la cocina se hizo muy
difícil para alguien físicamente discapacitado, así que tras 15 años de
labor, le asignaron un trabajo en que pudiera estar sentado. Fue designado
como reparador, y luego fabricante de sandalias. Pero a menudo regresaba a la
cocina para ayudar. Al hermano Lorenzo le fueron encomendadas también otras
tareas como, por ejemplo, comprar el vino. Para ello debía desplazarse largas
distancias, a veces por río; labor que le era muy difícil, porque, como él
mismo dice, «cojo de una pierna, sólo podía moverme del bote rodando sobre
los barriles». En esos viajes conoció a mucha gente, que quedaba impresionada
por su piedad. Muchos de ellos acudían después a él en busca de consejo
espiritual.
Poco a poco la influencia
del «reparador de sandalias» creció, y no sólo entre los que solía ayudar y
aconsejar, sino que mucha gente instruida y religiosos venían a él desde
distintos sitios. Uno de sus biógrafos, que le conoció personalmente, dice
que llegó a ser venerado por «todo París». Aunque esto pueda resultar una
exageración, lo cierto es que todos quienes le conocían apreciaban mucho
conversar con él, pues siempre se respiraba en su compañía la presencia de
Dios. Él les enseñaba en forma sencilla cómo caminar con Cristo.
Cierta vez, interrogado
por alguien de la misma Comunidad (a quien estaba obligado a responder),
acerca de cómo había logrado ese habitual sentido de Dios, el hermano Lorenzo
le dijo que desde su llegada a ese lugar, él había considerado a Dios como el
objetivo y el fin de todos sus pensamientos y deseos.
Perfil espiritual
Fénelon le visitó poco
antes de su muerte y conversó largamente con él. El recuerdo de esa
conversación era muy vívida para Fénelon diez años más tarde, cuando escribe:
«Las palabras de los santos son a menudo muy diferentes del discurso de
aquellos que trataron de describirlos. El hermano Lorenzo era tosco por
naturaleza, pero delicado en gracia. Esta mezcla era atrayente y revelaba a
Dios presente en él. Yo lo vi, y aunque él estaba muy enfermo, permanecía muy
contento».
El hermano Lorenzo
siempre tenía algo que decir a los que querían aprender; no escondía nada a
los que consideraba «pequeños y sencillos». Uno de sus biógrafos nos deja un
retrato de sus virtudes sociales. «La virtud del Hermano Lorenzo nunca lo
hizo ser áspero. Él era abierto, digno de confianza, te hacía sentir que
podías decirle cualquier cosa, y que habías encontrado un amigo. Por su parte,
una vez que él sabía con quien estaba tratando, hablaba libremente y mostraba
gran bondad. Lo que él decía era simple, siempre apropiado, lleno de buen
sentido. Una vez que pasabas su dureza exterior tú descubrías una sabiduría
inusual, una libertad más allá del alcance de un hermano laico cualquiera, un
discernimiento que se extendía mucho más allá de lo que podías haber
esperado».
Tenía «el mejor corazón
del mundo. Su delicado semblante, aire humano y afable, su simple y modesta
manera de ser le ganaba la estima y buena voluntad de todos los que lo veían.
Mientras más de cerca lo veías, más descubrías en él una profundidad de
integridad y piedad que difícilmente podía encontrarse en otra persona. Él no
fue uno de aquellos inflexibles que consideran la santidad incompatible con
las formas comunes. Él se asociaba con cualquiera y nunca se daba ínfulas,
actuando amablemente con sus hermanos y amigos sin querer llamar la
atención».
Lorenzo tenía algún grado
de instrucción intelectual. A veces hablaba de los libros que había leído o
examinado. Se relacionó con sus compañeros y con visitantes letrados. Lorenzo
fue nutrido por el espíritu de Teresa de Ávila cuyo «Camino de la Perfección»
era leído cada año por los religiosos. La declaración de Teresa de que «el Señor
camina entre ollas y cacerolas» debe haber agradado al hermano cocinero.
Juzgando por sus escritos, también debió haber encontrado mucho gozo al leer
a Juan de la Cruz, el autor del «Cántico espiritual».
Aunque Lorenzo
ciertamente hablaba, permanecía la mayor parte del tiempo en silencio. Los
hermanos laicos vivían en las sombras, en el profundo silencio de la
comunidad Carmelita. Jurídicamente ocupaban el último lugar de la casa, ya
que incluso los novicios estaban por sobre ellos. En la mañana servían a las
mesas de los mayores, y el resto de sus días estaban llenos de obligaciones.
Por eso, no siempre tenían tiempo de dedicarse a sus prácticas devotas. Pero
Lorenzo, como podemos leer en sus conversaciones y cartas, estaba
acostumbrado a vivir constantemente en la presencia de Dios, orando sin
cesar, en toda circunstancia.
Por más de 50 años,
Lorenzo, quien vivió la profundidad de una contemplación que era la fuente de
la sabiduría para sus consejos, deleitó e inspiró a los miembros de la
comunidad de la calle Vaugirard.
Sin embargo, con el
tiempo sus sufrimientos físicos aumentaron. La gota ciática que le hacía
cojear lo atormentó por casi 25 años, y degeneró en una úlcera de la pierna,
causándole un inmenso dolor. Estuvo muy enfermo tres veces durante los
últimos años de su vida. Cuando se recuperó la primera vez, le dijo al
médico: «Doctor, sus medicinas me han hecho muy bien. ¡Pero han retrasado mi
alegría!». Esperaba ansiosamente el glorioso encuentro. Tres semanas antes de
morir escribió «Adiós, espero ver a Dios pronto». Y seis días antes de
partir: «Espero por la misericordiosa gracia de Dios, verle en pocos días».
Lúcido hasta sus últimos
momentos, el Hermano Lorenzo murió el 12 de Febrero de 1691, a la edad de 77
años. Su plácida muerte fue muy parecida a su vida en la Comunidad, donde
cada día y cada hora era un nuevo comienzo y un fresco compromiso de amar a
Dios con todo su corazón.
Su legado
En tiempos complicados
semejantes a los que vivimos, el Hermano Lorenzo, descubrió, y más tarde
siguió, una forma pura y simple de caminar continuamente en la presencia de
Dios. Durante casi cuarenta años, vivió y caminó con Dios a su lado.
El Hermano Lorenzo fue un
hombre gentil y de espíritu alegre, que evitaba llamar la atención y que no
era amigo de los púlpitos. Sólo algunas de sus cartas escritas de su puño y
letra fueron conservadas después de su muerte. Quienes las leyeron quisieron
conocer las otras. Para atender esos pedidos ellas fueron coleccionadas.
Joseph de Beaufort aconsejó al arzobispo de París a publicar las cartas en un
pequeño panfleto. El año siguiente, en una segunda publicación titulada «La
Práctica de la Presencia de Dios», De Beaufort incluyó, como material
introductorio, el contenido de cuatro conversaciones que tuvo con el Hermano Lorenzo.
En su pequeño libro de
Cartas y Conversaciones, el Hermano Lorenzo explica de una forma simple y
hermosa cómo caminar continuamente con Dios, no con la mente sino con el
corazón. Su legado fue mostrar un camino directo para vivir en la presencia de
Dios, tan práctico hoy como hace 300 años. El hermano Lorenzo pertenece a un
selecto grupo de hermanos y hermanas cuyo legado espiritual no puede medirse
por su efecto visible. Con seguridad, él nunca imaginó que su humilde y
escondida trayectoria espiritual sería de ayuda para tantos hermanos y
hermanas en el futuro. Hombres y mujeres de la talla de Watchman Nee, A. W.
Tozer, Jessie Penn-Lewis, y el así llamado «movimiento de Keswick» han sido
ayudados e inspirados al leer su breve biografía espiritual. Pues en ella nos
muestra cómo caminar con Dios de una manera íntima, constante y real a través
de todas las vicisitudes de una vida humana común y corriente. En ello está
la esencia de su perdurable riqueza espiritual.
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Espiritualidad Practica Positiva - Crecimiento Espiritual- Meditación- Oración Cientifica- "Paralelo 30 - sur" San Juan-Argentina
lunes, 27 de mayo de 2013
Hermano Lorenzo
domingo, 19 de mayo de 2013
Amanecer 2° Parte
La muerte es una puerta a través
de la cual pasamos de una habitación a otra. Es la pausa entre dos notas en una
sinfonía inconclusa. Es una página que pasamos para entrar en un nuevo capítulo
del libro de la vida.
No es el fin, es un nuevo comienzo. No es
el anochecer, es otro amanecer.
No sabemos qué ocurrirá cuando
atravesemos la puerta. Sin embargo, podemos confiar en el Guardián del
Infinito. La vida es el trabajo de una grandiosa y bondadosa inteligencia, que
tiene un orden y un significado más allá de nuestra visión. ¿Quién de nosotros
pudo haber planeado un átomo o una estrella? ¿Quién pudo haber planeado la
Tierra, las estaciones, el delicado equilibrio de energías que permite que
exista vida? ¿Qué científico pudo haber formado el cuerpo humano? ¿Qué filósofo
pudo haber pensado en las leyes que gobiernan la mente y el espacio? ¿Qué poeta
pudo haber imaginado el amor y la admiración?
Podemos confiar en la inteligencia que
creó el mundo. No fuimos creados para morir, para el fracaso o el dolor. Fuimos
creados para vivir gloriosamente. Somos hijos del Infinito. Tenemos un destino
divino y avanzamos hacia ese destino.
Venimos del infinito y vamos hacia el
infinito. Pero estamos destinados a ir hacia arriba. Hemos surgido a través de
una eternidad de experiencias. Subiremos aún más alto.
Ahora vivimos en un mundo de luz y
sombras, de vida y muerte. El sol que sale en la mañana parece desaparecer en
la noche. Pero si pudiéramos ascender fuera de la sombra de la Tierra, veríamos
que el sol no desaparece realmente, sino que siempre brilla en los cielos.
Tampoco el sol de la vida desaparece; si pudiéramos elevarnos lo
suficientemente alto, veríamos que la vida es un proceso continuo y que la
muerte no es sino la sombra arrojada por el pensar terrenal.
Éste es uno de los fines de la vida hacia
el cual nos movemos: elevarnos al lugar en que no sólo veremos ni la apariencia
de la muerte, sino que, en nuestra naturaleza espiritual, seremos ataviados con
la luz de la vida por toda la eternidad con un cuerpo que se autorenueva y una
mente que no deja de desarrollarse. Entonces la muerte será vencida.
Aunque ahora las apariencias de todas las
cosas cambian, las leyes que rigen el mundo, la comprensión del amor, la
sabiduría del corazón, el poder de la fe, de la belleza y de la verdad, no
cambian. Más allá de nuestro día y nuestra noche, de nuestro flujo y reflujo,
de nuestro si y no, de nuestro bien y nuestro mal, lo Eterno es siempre igual.
No temamos. Somos marinos en el mar de la
eternidad, pasajeros de la vida, y estamos bien acompañados en este viaje.
Naveguemos con fe. Más allá de la oscuridad... ¡mira, es otro amanecer! ÿ
lunes, 13 de mayo de 2013
Amanecer 1° Parte
OTRO AMANECER
(James Dillet Freeman)
Al enfrentar la pérdida de alguien a
quien amamos, nuestro corazón llora en medio de su soledad, y no se consuela
con simples palabras. Nuestro corazón nos dice que hemos sido creados para
vivir, no para morir. Hemos sido creados para expresar vida, cada vez más.
Cuando alguien falta a esto, nos preguntamos, ¿por qué?
Para entender el significado de la
muerte, debemos comprender primero el significado de la vida. Al contemplar la
vida, vemos que todas las cosas cambian, pero aunque cambian, ninguna perece.
Si esto es cierto en el mundo de las
cosas, ¡cuánto más cierto será en el mundo de la mente! El alma está hecha de
una substancia que le es propia, no menos permanente por ser inmaterial, ni
menos real por ser invisible. No podemos medirla con un calibrador o pesarla en
una balanza ni tocarla con los dedos o verla con los ojos. Pero está ahí,
sustancial, real. Cambia pero no perece.
La vida no comienza con el nacimiento ni
termina con la muerte. La vida es un proceso y progreso eternos. Esta forma
visible, esta voz audible, este agregado de órganos, esta red de ideas –somos
más que eso. Éstas son las circunstancias visibles. Somos expresión del
espíritu de vida.
Si te pasas a la orilla del mar en la
noche, podrás oír el ruido de las olas. Podrás verlas emblanquecer y romperse
en las rocas. Pero el mar mismo –vasto, imponderable, extraño y profundo– no
podrás verlo. La ola se rompe en las rocas y se va, y lo que queda tras ella es
una línea de espuma que se desvanece. Sin embargo, el mar es más que la espuma
que se desvanece en las rocas, es más que la ola en la que toma forma por un
momento. Cuando ola y espuma se han ido, el mar vuelve a plasmarse en otra ola
que se arroja de nuevo en forma de espuma sobre otra roca.
Tú eres como el mar que toma la forma de
una ola. La ola desaparecerá, pero tú no. Tú tomarás la forma de infinitas
olas. Tú eres la expresión de la vida infinita, siempre renovándose y
desarrollándose.
La eternidad no es una alteración de vida
y muerte. Sólo hay vida. La verdad es que no podemos morir. La vida es energía.
La vida es expresión. No puede cesar porque es eterna. Podemos cambiar de forma
y desaparecer de vista, pero no podemos dejar de ser, ni siquiera por un
momento. No podemos ser separados de la vida ni ser menos que ella.
La vida es un camino que serpentea entre
las montañas del tiempo. En cada recodo desaparece un viejo paisaje, para dar
lugar a uno nuevo. La vida es un peregrinaje, un pasadizo a través de la
eternidad, un viaje a lo desconocido. Las personas son como pasajeros en un
viaje.
Algunos pasean rápidamente, más allá del
recodo del camino que los oculta de la vista. Algunos caminan a nuestro lado
todo el tiempo. Algunos parecen deslizarse lentamente y otros pasan
rápidamente. Pero la vida no puede medirse en términos de tiempo, sino sólo
viviéndola.
Cuando una persona muere, no cesa de ser;
solamente pasa más allá de nuestra vista humana.
Hay una unidad más allá de las unidades
de tiempo y lugar y aun de pensamiento; una unidad que nos vincula como un solo
ente, del mismo modo en que todas las olas son un solo mar y todas las islas
una sola tierra. Nos une el amor a nuestros amigos aunque ellos estén en el
otro extremo de la tierra. Del mismo modo, aquellos que amamos pueden pasar más
allá del alcance de nuestras manos, pero no del alcance de nuestros corazones.
¿Por qué tememos a la muerte? Porque
tememos a lo desconocido. Sin embargo, ¿no es cada nuevo día una aventura en lo
desconocido? Lo que hay exactamente al otro lado de la muerte, no lo sabemos.
Pero podemos estar seguros de que es vida. La vida está del otro lado de la
muerte como lo está de este lado.
La muerte no es un mal. Ni tampoco es un
bien. ¿Es el pasar una página algo bueno o malo? ¿Es la pausa entre dos notas
musicales buena o mala? ¿Es el abrir una puerta bueno o malo? La muerte es un
accidente. Es parte de la vida, como el sueño y el anochecer. El sueño da paso
al despertar, la noche al día, y así la muerte no es más que el paso de una
vida a otra.
continua...
viernes, 3 de mayo de 2013
Eres Libre
ERES LIBRE,
ELIGE SER FELIZ!!!
HAY QUE DEJAR DE SER VÍCTIMA DE LA VIDA
HAY QUE DEJAR DE SER VÍCTIMA DE LA VIDA
HAY QUE COMPROMETERSE CON UNO MISMO,
HAY QUE TRATAR DE SER UNO MISMO,
PERO SOBRE TODO HAY QUE RESPETARSE A
UNO MISMO,
HAY QUE EMPEZAR A SER REALMENTE
LIBRE!!!!!!
ERES LIBRE, PUEDES ELEGIR ENTRE AMAR,
O LAMENTARTE POR LOS QUE NO TE AMAN...
AGRADECER POR LO QUE TIENES,
O LAMENTARTE POR LO QUE TE FALTA...
TENER ESPERANZA EN LAS COSAS
QUE PUEDES REALIZAR,
O LAMENTARTE POR LAS QUE NO HICISTE...
ERES LIBRE, Y CADA NUEVO DIA
ES UNA NUEVA OPORTUNIDAD
PARA SER FELIZ...
ELIGE SER FELIZ.
ELIGE SER FELIZ.
EL CORAJE DE SER UNO MISMO
para irradiarla sobre sí mismo y sobre los demás, es capaz de amarse a sí mismo y, por lo tanto, a los demás.
Cuando no somos auténticos, proyectamos incertidumbre e intranquilidad.
No resulta fácil vencer en la lucha por ser auténtico. Es una empresa de toda la vida.
He aquí algunas maneras de iniciar la senda:
1)Esté consciente de lo que sucede en su vida, interior y exteriormente, escuche el diálogo interior
y esté atento al devenir de la vida.
2)Acepte la idea de que no hay nada malo en ser diferente de los demás, busque sus propias convicciones,
más profundas y defiéndelas, viva por ellas.
3)Aprenda a estar a solas, la soledad es el medio hacia el autoconocimiento, pues en ella aprendemos
a distinguir lo falso y lo verdadero.
Un hombre libre, un hombre que no está atemorizado, que tiene la mente clara y cuyo corazón es vital, fuerte,
enérgico, ese hombre no demanda ayuda.
Nosotros, vos y yo tenemos que estar sobre nuestros pies y no creer en nada que no pueda verificarse por sí mismo.
Vencerse a sí mismo, es dotar al corazón de la honestidad que recibió de la naturaleza.
Si un día llegas a vencerte a tí mismo, a recuperar totalmente la honestidad del corazón, todo el universo
dirá que tu virtud es perfecta.
Depende de cada uno ser perfectamente virtuoso.
Buda decía que aunque un hombre conquiste en batalla a miles de hombres, aquel que se conquiste a sí mismo,
es el más grande de los vencedores.
Solamente si uno desea amargarse, lleva una vida llena de amarguras.
Por eso el hombre sabio se conoce a sí mismo, prefiere lo que está adentro a lo que está afuera.
Tal como sucede en la desintegración del átomo, la apertura del yo nos da acceso a un poder oculto.
La autenticidad es una fuerza sensibilizadora y una bendición.
Surge de sentirse a gusto consigo mismo y por ende con los demás.
Constituye el mayor poder del mundo.
Despleguemos nuestras alas internas y volemos hacia el universo infinito de ser uno mismo.
LA SABIDURÍA QUELLEVAMOS DENTRO ES COMO UNA CHISPA QUE,
UNA VEZ ENCENDIDA, NO SE EXTINGUE JAMAS!!!!!!
sábado, 27 de abril de 2013
Libre de
CUANDO TE ACEPTES
TAL CUAL ERES, SERÁS LIBRE PARA SER TÚ MISMO.
Comienza
aceptando que te falta mucho para llegar a la perfección, pero que no tienes
que parecerte a nadie. Cuando por fin lo aceptes comenzarás a ser tú.
No es fácil ser o querer ser buenos en todo,
nadie lo es, pero poco a poco lograrás liberar tus cargas. Ya no tendrás que
callar cuando lo único que deseas es hablar. Nadie te podrá ordenar lo que tú
no desees hacer.
Protégete, pues tienes gran valor.
Nunca permitas que nadie te diga algo
destructivo de ti.
Di NO a quienes te hacen mal, ignórales, tú
puedes con todo.
Siempre habrá personas que te llevan la
contraria, que se te acerquen con palabras destructivas y contrarias a tu
felicidad, personas a las que si escuchas te podrán hacer sentir poca cosa.
Pero tú debes ser fuerte, siempre sabiendo que no es así, tú eres importante
porque tu interior te lo hace florecer.
Nunca digas que alguien es mejor que tú, todas
las comparaciones son odiosas. No dejes que las personas que no son buenas para
tu bienestar entren a tu vida, no se lo permitas. Así como desechas la basura,
de la misma manera desecha lo que te hace mal. No necesitas malas personas,
rodéate de la gente que da amor sin pedir nada a cambio, personas que te
quieren aun sin saber quien eres. Las personas que nunca has visto entran a tu
vida con un propósito, y merecías conocerlas para tu propio bienestar.
Apártate de las personas ruidosas, son las que
menos aportarán a tu vida, supone un gran cansancio tenerlas de amig@s. Huye de
esa clase de gente, son muy ruidosas porque no tienen nada que decir y la única
manera que tienen de hacerse notar es GRITANDO. Están vacías y sus vidas
amargadas. ¡Aléjate de esa clase de personas!
Deja entrar el OPTIMISMO en tu vida.
No sigas pensando en las cosas que no salieron
bien, olvídate de lo malo, sólo así podrá entrar lo bueno en tu vida.
No permitas que la vida o el estrés diario
arruine un bello día, si tú estás mal, todo está mal, incluso tu rostro lo reflejará.
No te dejes abatir con lo negativo, bórralo de ti y sonríe, eso te hará una
persona nueva, te verás de otra manera.
Siempre piensa que el día de hoy no se
repetirá y de ti depende como tomarlo, si la gente te ve feliz y con seguridad
en ti mismo, alejarás las cosas malas de ti.
Intenta acercarte a las personas que te
aportan buenas vibraciones. Busca también dedicar un tiempo sólo para ti, unos
minutos, una media hora y respira con el pensamiento interno diciéndote a ti
misma: “Le pese a quien le pese, yo puedo y seré feliz.”
Ámate, mímate…
¡tú eres lo primero!
viernes, 19 de abril de 2013
Conseguir Empleo
UNA
AYUDA PARA CONSEGUIR EMPLEO
El Espíritu del Señor va delante de mí
y hace fácil y
triunfante mi camino.
El primer paso que debes dar cuando
estás buscando empleo, es saber que Dios tiene un lugar un lugar de servicio para
ti. Él te conoce, comprende tu necesidad y aprecia tu habilidad. Él obra en tu
mente y tu vida como el principio viviente de la Verdad que abre nuevas vías
ante ti e inspira con nuevas ideas que aseguran tu éxito.
Para
todos los que buscan empleo hay un mensaje latente en la parábola que Jesús
dijo cuando comparó el reino de los cielos con el padre de familia que salió
temprano en la mañana a contratar trabajadores para la viña. Repitió este mismo
procedimiento a la hora tercera, sexta y undécima del día y preguntó a los que
estaban en la plaza del mercado: “‘¿Por qué estáis aquí todo el día
desocupados?’ Le dijeron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id
también vosotros a la viña’” (Mt 20:6-7).
Así como se les dio trabajo a todos
los que estaban en la plaza del mercado, también hay trabajo hoy día para todos
los que lo pidan a Jesucristo, el Maestro de Obras. Acude a Él con todo tu
corazón y los días sin empleo se habrán terminado. Siempre hay algo que hacer.
Si lo que haces actualmente es con remuneración o no, hazlo a la gloria de
Dios; tu actividad, gozo al trabajar, y servicio entusiasta abrirán el camino a
un trabajo más compensador y a una prosperidad permanente.
Evidentemente las necesidades que afrontaban
los desempleados en la plaza del mercado de la que habló Jesús, eran muy
parecidas a las que encaran muchas personas hoy. La voz infinita del amor y la
sabiduría que los guió a la viña a laborar es la misma voz que hoy habla a
través del corazón y la conciencia de los están atentos y receptivos
interiormente al Cristo. De la misma manera Él los dirige al lugar de servicio
que les ha preparado y les instruye en el ejercicio de sus deberes.
Afirma: El Espíritu del Señor va
delante de mí y hace fácil y triunfante mi camino.
Dios tiene un lugar para ti.
Recuerda esto, especialmente si las apariencias muestran que el trabajo está
escaso. Hay un lugar perfecto para cualquiera que tenga un deseo amoroso,
sincero y fervoroso de servir. Cualquiera que busque empleo y lleve en su mente
y corazón no sólo su propia necesidad, sino también las necesidades de otros, y
que busque de algún modo la manera de ayudarlos, con toda seguridad encontrará
el trabajo que mejor se adapte a su habilidad natural, el trabajo que le
producirá satisfacción, donde será recompensado adecuadamente y le llevará al
éxito.
Entrega tu problema con toda
sinceridad a Dios. Consulta tus asuntos con Dios como lo harías con un amigo o
con un jefe comprensivo. Dios es mucho más que tu jefe. Él es el Espíritu
omnipotente de prosperidad y éxito, el Espíritu todo conquistador que nunca ha
fallado y nunca fallará. Si estimas que estás capacitado especialmente para
cierta posición o que un puesto particular se adapta perfectamente a ti, háblale
a Dios sobre eso, pero no te limites o pienses que ése es el único trabajo que
puedes desempeñar satisfactoriamente, porque con esa actitud puedes levantar
una barrera entre tú y alguna otra posición que podría resultar de más agrado.
Aplica la Verdad a todo pensamiento,
tarea y servicio. La Verdad limpia tu mente de todo pensamiento de duda,
injusticia, miedo o fracaso. Ella te revivifica en espíritu y borra todo
pensamiento de incapacidad y vejez. No desmayes ni te des por vencido.
Muéstrate dispuesto a tratar nuevos métodos si es necesario, dispuesto a
aprender, dispuesto a cooperar con otros. El mundo y las condiciones de trabajo
han cambiado y ahora más que nunca existen oportunidades para los que están
capacitados espiritualmente. Puedes poner a prueba la Verdad y su poder que
hace milagros en la oficina, el negocio, el hogar, la institución, la fábrica,
el taller, la hacienda, o en cualquier otro sitio o forma de servicio.
Antes de ir más lejos en busca de
empleo, serénate y evalúa las habilidades que tienes para ofrecer.
Eres un hijo de Dios. Él no ha
retenido nada de Sí mismo. Posees un conocimiento de la Verdad que ilumina tus
ojos con una mirada firme e íntegra, una mirada honesta y confiable. Posees
amor comprensivo que se hace sentir en buena voluntad y habilidad para cooperar
con los demás compañeros de trabajo. Posees el conocimiento de que el Espíritu
del Señor va delante de ti y hace fácil y triunfante tu camino, y tu, sonriente,
valiente y alegremente encuentras la persona que vas a servir y ella a su vez
notará el espíritu magnífico que expresas.
Apréciate, mejora tu norma de vida;
trabaja con Dios. Al hacer esto entras por la senda de paz y el verdadero
éxito. Nos regocijamos cuando pensamos en todas las buenas cualidades que
demuestras. Sabemos que pones amor, lealtad, sabiduría, buen juicio y alegría
en todo lo que haces. Del mismo modo sabemos que, así como mejores y
enriquezcas tu vida con estas cualidades, recibes recompensa en abundancia del
Padre.
El Espíritu del Señor
va delante de ti y hace fácil y triunfante tu camino.***
SUCEDEN MILAGROS
Ninguno
vio y nadie escuchó
el
bien que Dios tiene para mí,
con
mente abierta, soy receptivo
y
milagros suceden en mí.
Oh,
milagros suceden, sí,
milagros
suceden en mí,
con
mente abierta, soy receptivo
y
milagros suceden en mí.
jueves, 11 de abril de 2013
¡Deja ir!
Si estás ansioso, tenso o preocupado por cualquier cosa en tu vida, querido
amigo, comienza ahora a descansar, a dejar ir y a permitir que Dios satisfaga
tu necesidad.
No importa lo que parezca qué falta en tu vida —bien sea una persona muy querida, un lugar especial, una actividad de gran valor o un sentimiento de bienestar— ten la seguridad de que Dios satisface tu necesidad ahora mismo.
Respira profundamente. Exhala despacio y di en silencio: Dejo ir. Permito que Dios satisfaga mi necesidad. Acepta la realidad de que la sabiduría de Dios está siempre presente y disponible, lista para llenarte de comprensión, luz y vida nuevas. Permite que Dios llene todo vacío que parezca separarte de los deseos de tu corazón. ¡Deja ir! ¡Permite que Dios satisfaga tu necesidad!
La luz, la sustancia de Dios y la actividad divina se moverán en ti y por medio de ti a medida que dejas ir. El proceso creativo de Dios aguarda tu aceptación de su acción productiva y sanadora. Permite que tus pensamientos sean elevados. Permite que la presencia de Dios disuelva tus temores y dudas y elimine cualquier duda. Deja ir y permite que Dios en ti haga la obra.
Comienza ahora a descansar del afán y el esfuerzo de cuestionar, planificar y razonar. Toma unos momentos durante el día para calmar tu pensamiento y poner toda tu atención en las palabras: Dejo ir. Permito que Dios satisfaga mi necesidad.
Inmediatamente, experimentarás beneficios visibles y tangibles, en lo externo y en lo interno. Sentirás fortaleza, fe y valor renovados. Tus oraciones serán más efectivas y tu comprensión de la presencia de Dios en ti será mas clara. Encontrarás que el amor de Dios se encarga de lo que no puedas lograr. Al dejar ir, Dios satisfará libre y abundantemente cada necesidad.
Dios siempre provee conocimiento, guía, comprensión, fe, curación, provisión, o cualquier otra cosa que necesites. Lo que quiera que tu experiencia de vida parezca ser, tienes —en este mismo momento— una oportunidad de dejar ir tu lucha personal y permitir que Dios se mueva en tu y por medio de ti para satisfacer todas tus necesidades.
Durante el punto más crítico de la vida de Jesús, cuando las mentes y los corazones de Sus discípulos parecían totalmente vacíos de valor y fe, sus necesidades fueron satisfechas. A medida que los discípulos veían el ejemplo asombroso de la tierna entrega de Jesús, aprendieron acerca del poder milagroso de dejar ir y dejar a Dios actuar. Sus ojos, mentes y corazones se abrieron al mensaje de vida abundante y eterna y amor para toda la humanidad.
El amor y la bondad de Dios siempre llenarán toda necesidad en tus circunstancias, todo anhelo de tu corazón, todo deseo de tu alma de paz y seguridad, y todo buen deseo de la expresión de vida eterna y bienestar.
Aunque a veces parezca que estás separado de lo que ha sido tu gran fuente de comodidad, seguridad o provisión, recuerda: Dios siempre satisface tu necesidad. No importa cuán grande parezca la separación entre tú y la solución a tu deseo más anhelado, puedes confiar en Dios. Repítete una y otra vez, tan a menudo como lo necesites: Dejo ir. Permito que Dios satisfaga mi necesidad.
Deja ir. Permite que Dios satisfaga tu necesidad. Dios nunca deja un vacío. Dios nunca te abandonará. La presencia divina de amor y sabiduría siempre alimenta tu alma en su desenvolvimiento gradual del potencial espiritual. El poder de Dios siempre obra en toda circunstancia. Al dejar ir y confiar en Dios, todo es transformado —sí, todo— en una bendición. Dios continuamente ilumina los lugares oscuros, suaviza lo áspero, endereza lo torcido y llena lo vacío —con bondad amorosa y gozo abundante.
Deja ir. Permite que Dios satisfaga tu necesidad. Permite que el proceso creativo de Dios comience ahora a llenar cada punto en tu vida que necesite el toque del amor divino y el poder sanador. Dios está listo para hacer lo que no puedes hacer por ti mismo. ÿ
No importa lo que parezca qué falta en tu vida —bien sea una persona muy querida, un lugar especial, una actividad de gran valor o un sentimiento de bienestar— ten la seguridad de que Dios satisface tu necesidad ahora mismo.
Respira profundamente. Exhala despacio y di en silencio: Dejo ir. Permito que Dios satisfaga mi necesidad. Acepta la realidad de que la sabiduría de Dios está siempre presente y disponible, lista para llenarte de comprensión, luz y vida nuevas. Permite que Dios llene todo vacío que parezca separarte de los deseos de tu corazón. ¡Deja ir! ¡Permite que Dios satisfaga tu necesidad!
La luz, la sustancia de Dios y la actividad divina se moverán en ti y por medio de ti a medida que dejas ir. El proceso creativo de Dios aguarda tu aceptación de su acción productiva y sanadora. Permite que tus pensamientos sean elevados. Permite que la presencia de Dios disuelva tus temores y dudas y elimine cualquier duda. Deja ir y permite que Dios en ti haga la obra.
Comienza ahora a descansar del afán y el esfuerzo de cuestionar, planificar y razonar. Toma unos momentos durante el día para calmar tu pensamiento y poner toda tu atención en las palabras: Dejo ir. Permito que Dios satisfaga mi necesidad.
Inmediatamente, experimentarás beneficios visibles y tangibles, en lo externo y en lo interno. Sentirás fortaleza, fe y valor renovados. Tus oraciones serán más efectivas y tu comprensión de la presencia de Dios en ti será mas clara. Encontrarás que el amor de Dios se encarga de lo que no puedas lograr. Al dejar ir, Dios satisfará libre y abundantemente cada necesidad.
Dios siempre provee conocimiento, guía, comprensión, fe, curación, provisión, o cualquier otra cosa que necesites. Lo que quiera que tu experiencia de vida parezca ser, tienes —en este mismo momento— una oportunidad de dejar ir tu lucha personal y permitir que Dios se mueva en tu y por medio de ti para satisfacer todas tus necesidades.
Durante el punto más crítico de la vida de Jesús, cuando las mentes y los corazones de Sus discípulos parecían totalmente vacíos de valor y fe, sus necesidades fueron satisfechas. A medida que los discípulos veían el ejemplo asombroso de la tierna entrega de Jesús, aprendieron acerca del poder milagroso de dejar ir y dejar a Dios actuar. Sus ojos, mentes y corazones se abrieron al mensaje de vida abundante y eterna y amor para toda la humanidad.
El amor y la bondad de Dios siempre llenarán toda necesidad en tus circunstancias, todo anhelo de tu corazón, todo deseo de tu alma de paz y seguridad, y todo buen deseo de la expresión de vida eterna y bienestar.
Aunque a veces parezca que estás separado de lo que ha sido tu gran fuente de comodidad, seguridad o provisión, recuerda: Dios siempre satisface tu necesidad. No importa cuán grande parezca la separación entre tú y la solución a tu deseo más anhelado, puedes confiar en Dios. Repítete una y otra vez, tan a menudo como lo necesites: Dejo ir. Permito que Dios satisfaga mi necesidad.
Deja ir. Permite que Dios satisfaga tu necesidad. Dios nunca deja un vacío. Dios nunca te abandonará. La presencia divina de amor y sabiduría siempre alimenta tu alma en su desenvolvimiento gradual del potencial espiritual. El poder de Dios siempre obra en toda circunstancia. Al dejar ir y confiar en Dios, todo es transformado —sí, todo— en una bendición. Dios continuamente ilumina los lugares oscuros, suaviza lo áspero, endereza lo torcido y llena lo vacío —con bondad amorosa y gozo abundante.
Deja ir. Permite que Dios satisfaga tu necesidad. Permite que el proceso creativo de Dios comience ahora a llenar cada punto en tu vida que necesite el toque del amor divino y el poder sanador. Dios está listo para hacer lo que no puedes hacer por ti mismo. ÿ
miércoles, 3 de abril de 2013
1er PRINCIPIO HERMETICO
MENTALISMO
¿Cuál es la semilla que permite germinar un suceso?. El pensamiento.
¿Acaso antes de cualquier acción no va primero una idea del hecho futuro?, ¿cómo podria un pintor darle vida a su lienzo sin que hubiese primero dado rienda suelta a su imaginación?. Entended pues que la mente es el arquitecto que edifica las cosas del plano físico.
El universo es mental significa que cada una de las experiencias vividas son manifestaciones del caudal de ideas que fluye en tu interior. Pensamientos de luz crean jardines donde anidan la felicidad, el amor y la paz. Pensamientos oscuros crean yermos donde moran la desdicha, el odio y el miedo.
Tu creas lo que crees y materializas lo que visualizas. Tu mundo personal será erigido por las manos invisibles de tu mentalidad: si crees que puedes, tienes razón; si crees que no puedes, tienes razón.
La materialización de los deseos es inherente al poder impreso sobre papiros de creencias, así que cuidado con lo que pensais. Aquel que dice: "todo me sale mal" delo por hecho y quien piensa: "la abundancia me rodea puede estar seguro que el espíritu de los fructíferos huertos, los hermosos sastres y los cofres llenos de riqueza, tocará a su puerta.
Cada quien esculpe su realidad con un cincel llamado mente... "los pensamientos son pinceles en el lienzo de la vida: uno mismo plasma su tristeza, uno mismo dibuja su alegría".
miércoles, 27 de marzo de 2013
La Llave de Oro
La Llave de Oro
Emmet Fox
PREFACIO
Este escrito es una fórmula práctica para vernos libres de dificultades. El estudio y la
investigación están muy bien en su lugar, pero ni una ni otra te librarán de ninguna
dificultad concreta. Sólo por tu propia conciencia podrás lograrlo. El error de muchas
personas cuando las cosas les salen mal, es el de buscar somero conocimiento hojeando
libros, con esto no adelantan nada.
Lee la Llave de Oro varias veces. Has exactamente lo que dice y si eres bastante persistente,
vencerás cualquier dificultad.
Emmet Fox
La oración científica te hará, tarde o temprano, apto para salir tu mismo o para sacar a otros
de cualquiera dificultad existente sobre la faz de la tierra. Es la Llave de Oro y de la
felicidad.
Para aquéllos que no están familiarizados con el poder mayor que existe, eso parecerá una
aserción aventurada, pero sólo bastará que se haga una honesta prueba para demostrar sin
sombra de duda que ello es lo cierto. No necesitas creer en lo que se te diga al respecto;
sencillamente, pruébalo por ti mismo y verás.
Dios es omnipotente y el hombre ha sido hecho a su imagen y semejanza y tiene dominio
sobre todas las cosas. Esta enseñanza inspirada debe ser tomada literalmente, por su valor
actual. Aquí “el hombre” quiere decir todos y cada uno de los hombres y, por tanto, la
habilidad para disponer de este poder no es la prerrogativa especial del místico o del santo,
como frecuentemente se supone, ni aún la del practicante de la Verdad mejor entrenado.
Quienquiera que seas, dondequiera que estés. La Llave de Oro de la armonía se halla en tu
mano ahora mismo. La razón de ello es que en la oración científica es Dios el que obra, no
tú, por lo cual tus limitaciones y debilidades particulares no entran para nada en el asunto.
Tú eres únicamente el canal a través del cual tiene lugar la acción divina y tu conducta para
recibir los beneficios de este tratamiento realmente no será otra que apartarte a un lado. Los
principiantes obtienen con frecuencia notables resultados a las primeras pruebas, porque
todo lo que es absolutamente esencial es mantener una mente receptiva y suficiente fe para
probar la experiencia. Aparte de eso se puede tener cualquier punto de vista religioso o no
tener ninguno.
En cuanto al actual método de obrar-es la sencillez misma. Todo lo que tienes que hacer es
dejar de pensar en la dificultad y en su lugar pensar en Dios. Esta es la regla completa y si
no haces más que esto, la dificultad, cualquiera que sea, no tardará en desaparecer. No hay
diferencia en la clase de dificultad que sea. Puede ser grande o pequeña; puede ser
concerniente a la salud, las finanzas, un pleito judicial, una riña, una casa incendiada o
cualquiera otra cosa concebible; pero sea lo que sea, simplemente deja de pensar en ello y
en su lugar piensa en Dios. Es todo lo que tienes que hacer.
¿Podrá haber cosa más sencilla? Dios mismo casi no podría hacerla más sencilla y sin
embargo nunca falla cuando se aplica debidamente.
No trates de formar una imagen mental de Dios, lo cual es imposible, por supuesto. Obra
repitiendo todo aquello que sepas acerca de Dios: Dios es Sabiduría, Verdad, inconcebible
Amor, Dios está presente en todas partes, tiene infinito poder, todo lo sabe, y así
sucesivamente. No importa lo bien que creas que entiendes estas cosas; repítelas sin cesar.
Pero debes dejar de pensar en la dificultad, cualquiera que sea. La regla es pensar en Dios y
si está pensando en tu dificultad es que no estás pensando en Dios. El observar
incesantemente los asuntos con sospecha, para darnos cuenta de cómo marchan, es fatal,
porque esto equivale a pensar en la dificultad y se debe pensar en Dios y en nada más. Tu
objetivo debe ser borrar la dificultad de tu consciencia, cuando menos por unos instantes,
sustituyéndola por el pensamiento en Dios. He ahí lo especial. Si puedes quedar absorto en
este consideración del mundo espiritual de manera que realmente olvides por un rato todo lo
que se refiere a la dificultad que te indujo a orar, te encontrarás seguro y cómodamente libre
de esta dificultad: significa que has llevado a cabo tu demostración.
Si quieres aplicar La Llave de Oro a alguna persona que te incomoda o a una situación
difícil, piensa: “Voy a aplicar a Pepe o a María --o a ese peligro que me amenaza – La Llave
de Oro”. Luego procede a desalojar de tu mente todo pensamiento que ataña a Pepe o a
María o al peligro, reemplazándolo por el pensamiento en Dios.
Si haces esto con alguna persona no influirás sobre su conducta en manera alguna, excepto
que le impedirás hacerte daño o molestarte y con eso sólo le harás un bien. De allí en
adelante es seguro que será una persona algo mejor, más iluminada espiritual, nada más
porque le has aplicado La Llave de Oro. Un pleito judicial que este pendiente o cualquiera
otra dificultad probablemente se desvanecerán sin hacerse más graves, impartiéndose
justicia a todos los implicados en él.
Si puedes hacer esto con prontitud, repite con intervalos la operación varias veces al día. Sin
embargo, asegúrate de que cada vez que la hagas retires todo pensamiento del asunto hasta
la próxima ocasión. Esto es muy importante.
Hemos dicho que La Llave de Oro es sencilla y si lo es; pero, por supuesto, no siempre es
fácil de aplicar. Si estás muy asustado o preocupado puede serte difícil al principio distraer
tus pensamientos de las cosas materiales, pero repitiendo constantemente alguna expresión
de Verdad Absoluta que consideres importante, como: “sólo existe el poder de Dios o “YO
SOY hijo de Dios penetrado y envuelto en la paz perfecta de Dios, o “Dios es Amor” o
“Dios es mi guía“ o quizás la más sencilla de todas “Dios está conmigo”, --no importa lo
mecánico o inútil que al principio te parezca este tratamiento-- pronto te darás cuenta de
que empieza a tener efecto y de que tu mente se aclara. No luches con violencia sino con
quietud e insistencia. Cada vez que encuentres divagando tu atención, dirígela de nuevo a
Dios.
No pretendas delinear por adelantado la solución que probablemente deba tener tu
problema. Eso sólo vendría a retrasar la demostración. Deja la cuestión de medios y
resultado final estrictamente a Dios. Lo que tú quieres es liberarte de la dificultad; con eso
basta. Has tu parte, que Dios no fallará en hacer la suya.
“Todo aquél que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
ADVERTENCIA
Para resolver problemas y vencer toda clase de dificultades, muchas personas en todas
partes del mundo se han valido de “La Llave de Oro”, la cual en forma de la presente
versión viene a desempeñar un nuevo servicio de utilidad.
Me alegra de sobremanera poder cooperar de este modo al noble y valioso Ministerio de
Unity, en el que creo con toda sinceridad.
Sea “La Llave de Oro” el medio para que tú abras la puerta de la salud, de la libertad y del
conocimiento de Dios.
Emmet Fox.
martes, 19 de marzo de 2013
El oso abraza...
EL OSO ABRAZA LA TETERA
Hay una anecdota en el Lejano Oeste que conlleva una maravillosa leccion:
Cuenta que una partida de cazadores, habien...do sido llamados fuera de su campamento, dejaron la fogata desatendida, con una tetera de agua hirviendo sobre ella.
Poco despues un viejo oso sale arrastrandose de los arboles viendo la tetera con la tapa bailando, rapidamente se apodero de aquella.
El agua hirviendo lo quemo de gravedad, pero en vez de arrojar la misma instantaneamente, procedio a abrazarla apretadamente.
Esta es la idea que tiene un oso de la defensa.
Por supuesto, tanto mas estrechamente el abrazaba la tetera mas lo quemaba y mas que lo quemaba, el mas la abrazaba y asi en un circulo vicioso, hasta la ruina del oso.
Esto ilustra perfectamente la forma en que mucha gente abraza sus dificultades a sus pechos, por repetirlas constantemente contra si y contra otros.
Cuando sea que te atrapes pensando acerca de tus quejas, di para ti mismo severamente:
“El oso abraza la tetera” y en vez de eso piensa en Dios.
Te sorprenderas cuan rapidamente algunas antiguas heridas sanan.
Mis ojos estan siempre hacia Jehova, porque El sacara mis pies de la red ( Salmo 25:15)
Emmet Fox
lunes, 11 de marzo de 2013
Tu propia fortuna
HACIENDO TU PROPIA FORTUNA
Tu piensas , y tus pensamientos se materializan como experiencia.
Y asi te es desconocida como una regla, que es...tas tejiendo el diseño de tu propio destino, aqui y ahora, por la forma en la cual te permites pensar, dia a dia, todos los dias.
Tu destino esta en gran parte en tus propias manos.
Nadie sino tu mismo puede limitarte.
Ni padres, ni esposas, ni esposos, ni empleadores, ni vecinos, ni pobreza, ni ignorancia, ni cualquier poder, cualquiera que sea puede meterse en lo tuyo una vez que tu has entendido como pensar.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los Angeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podra separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesus Señor nuestro ( Romanos 8:38-39)
Emmet Fox
miércoles, 27 de febrero de 2013
Meditación...
............Meditación
caminando....................
Se dice que alguien le pregunto al Buda "¿Qué es lo que tú y tus discípulos practican?
El les respondió: ..."Nosotros nos sentamos, caminamos y comemos".
Entonces volvió a cuestionar: "Pero cualquiera puede sentarse, caminar y comer".
A lo cual el Buda contestó:
"Nosotros, al sentarnos, estamos conscientes de estar sentados, al caminar, estamos conscientes de estar caminando y al comer, estamos conscientes de estar comiendo."
Como realizar la meditación caminando:
1. Sin propósito.
Al caminar no te enfoques en ningún propósito en particular. Disfruta simplemente el hecho de caminar. Date el permiso de disfrutar y observar intensamente sin ningún juicio a cada paso que des.
2. Desapego.
Despréndete de tus preocupaciones y ansiedades mientras caminas. Al entrar en esta dinámica de caminar conscientemente, no hay cabida para ningún otro pensamiento que no sea el de estar atento al presente. Date permiso de simplemente caminar unos cuantos minutos simplemente por el hecho de caminar.
3. Sonríe como el Buda.
Si dibujas una leve sonrisa en tu rostro tal como lo hacia el Buda mientras caminas, comenzarás a experimentar una profunda sensación de paz, serenidad y bienestar total. "Al sonreír todo tu ser se renueva y tu práctica se fortalece. No tengas miedo de sonreír."
4. Respira conscientemente.
Este es uno de los ingredientes más importantes de esta práctica. Respirar conscientemente significa estar presente en cada inhalación y en cada exhalación. Presta atención a tu respiración mientras caminas.
5. Cuenta tus pasos.
Una buena ayuda al principio es contar los pasos cuando inhales y exhales. Si en el momento de tomar aire ya llevas 4 pasos, cuenta mentalmente del 1 al 4. Si al exhalar solo llevas 3 pasos cuenta del 1 al 3 sin intentar controlar o acompasar. Simplemente conviértete en un observador de tu respiración.
6. Gathas.
También, en lugar de números puedes pronunciar palabras con el ritmo de tu respiración. Puedes seguir el ritmo por ejemplo con la palabra Aquí/Ahora. Si das cuatro pasos con la inhalación puedes decir con cada paso "aquí", "aquí" , "aquí", "aquí". y en la exhalación: "ahora", "ahora", "ahora", "ahora",. Puedes utilizar cualquier palabra o frase que tenga sentido para ti. También las palabras Llegando/Casa. Siéntete libre de usar tu creatividad y usar palabras que resuenen dentro de ti.
7. Camina como un emperador.
Date el permiso de caminar con seguridad como si fueras el soberano de este planeta. Que cada paso que des sea una afirmación o un mandato real hacia la Paz y la felicidad de la tierra.
8. Pasos de flor de loto.
Visualiza que con cada paso que das en la tierra brota de ella una hermosa y radiante flor de loto o la flor de tu preferencia. Esta técnica en particular te parecerá extraña pero créeme que vale la pena intentarlo. El sentimiento de arraigo y plenitud de esta práctica esta más allá de las descripciones que pueda realizar.
9. Camina cuando estés enojado.
En ocasiones cuando más necesitamos de estas herramientas es cuando más pretextos ponemos. "No estoy de humor para eso", "cuando se me pase el enfado lo haré". Sin embargo es en esos momentos en que más lo necesitamos. Es por esto que entre más practiques estas técnicas, más fácil si te hará hacer uso de ellas en el momento en que de más las necesites.
10. Aprovecha el momento.
No existe el momento perfecto para caminar conscientemente. No te limites a programar "un espacio" para meditar caminando. Aunque lo ideal sería caminar por un sendero inspirador tomándonos el tiempo cada día para realizarlo, tu realidad puede ser muy diferente. Aprovecha cada momento del día para caminar conscientemente. Cuando estaciones tu coche camina hacia tu destino conscientemente. Cuando estés en la calle, de camino a la parada, en el centro comercial, simplemente recuerda sonreír y aprovecha el momento.
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